Jaboque conserva memorias ancestrales entre el agua y la resistencia comunitaria
- Enfoques Info
- 14 may
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Entre juncos, senderos y canales de agua, el humedal Jaboque continúa siendo un espacio de memoria y encuentro para comunidades de Engativá que defienden el territorio desde la educación ambiental, la cultura y el cuidado colectivo. En este ecosistema del occidente de Bogotá aún sobreviven relatos y vestigios que conectan la historia indígena con las luchas actuales por la protección ambiental.
Marcela Peñuela, licenciada en Biología y geógrafa, ha dedicado años a recorrer el humedal y a compartir con vecinos y colectivos comunitarios la importancia histórica y espiritual de este lugar. Según explica, los monolitos de Engativá conservan una relación con la constelación de Escorpio y funcionaban como observatorios astronómicos y espacios rituales para las comunidades muiscas. Junto a ellos también permanecen antiguos camellones utilizados para el manejo del agua y los cultivos.

La defensa del humedal ha reunido a habitantes, recicladores, mujeres y procesos ambientales que impulsan recorridos pedagógicos, talleres y actividades de memoria territorial. Colectivos como Lapsi han promovido laboratorios comunitarios, encuentros con arcilla y ejercicios de observación del ecosistema, buscando fortalecer el vínculo entre la ciudadanía y el territorio.
Aunque el humedal enfrenta amenazas relacionadas con urbanizaciones, escombros y afectaciones ambientales, distintas voces de la comunidad continúan insistiendo en la necesidad de proteger este espacio. Para quienes participan en estos procesos, Jaboque no solo representa un ecosistema estratégico, sino también un lugar donde permanecen vivas las historias, conocimientos y formas de relación con el agua que han marcado la identidad de Engativá.



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